Monday, July 10, 2006

LA GRÚA DE CABITO GAUTREAUX Y LA POLICÍA NACIONAL



Marino Zapete Corniel

Cuando el periodista Bonaparte Gautreaux Piñeiro escribía su columna "Microscopio" en el vespertino "El Nacional", hace mucho tiempo, publicó un artículo que leí una década después y que siempre he recordado.

En el artículo de marras, Cabito contaba que cuando se inició la construcción del muelle de Barahona, la gente del pueblo duró semanas sin dormir, porque una grúa golpeaba día y noche para clavar en el fondo del mar las vigas que servirían de soporte a la infraestructura.

Seguía contando que después de las primeras semanas ocurría lo contrario: cuando la grúa se dañaba, la gente no podía dormir sin el golpeo incesante del equipo, y muchos llegaron a acumularse a la orilla del mar para exigir la reparación inmediata de la bendita grúa, para que continuara martilleando.

La intención de Gautreaux Piñeiro era alertar sobre la facilidad con que los dominicanos comenzaban a acostumbrarse a la privatización acelerada de las playas públicas para uso de los grandes hoteles, mientras la mayoría de la población quedaba sin un solo espacio donde disfrutar un baño libremente.

En estos momentos está ocurriendo algo similar, pero mucho más grave. La Policía Nacional está asesinando a personas a mansalva en todo el territorio nacional, sin ninguna razón que lo justifique, y la población parece que se está acostumbrando a ver esa acción como algo normal.

Recientemente, una patrulla sacó de una vivienda a un músico de bachata de apellido Diplán, junto a un amigo suyo, en una comunidad rural de la provincia Espaillat, lo asesinó, baleó a su acompañante, y luego alegó que se trató de un intercambio de disparos.

Decenas de personas de la comunidad informaron a los medios de comunicación que el bachatero asesinado y su amigo herido salieron de la vivienda por orden de la policía, con las manos en sus cabezas, que estaban desarmados, y que fueron atacados a balazos sin la más mínima compasión. Todavía la Policía no ha podido explicar al pueblo la razón por la cual Diplán fue asesinado y su amigo baleado de gravedad.

La semana pasada, el joven Isaac Reinoso de la Rosa, chofer de carro público, hizo un giro indebido en la esquina formada por las avenidas Tiradentes y Roberto Pastoriza de la ciudad capital, y eso fue suficiente para que el segundo teniente José Alcántara Rodríguez lo asesinara.

Un grupo de personas presenció cuando el joven Isaac fue alcanzado por varios agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte, en la avenida 27 de febrero, frente a la panadería SUM, salió de su carro con las manos en la cabeza, le retorcieron los brazos y se los colocaron a las espaldas, y luego, el teniente Alcántara Rodríguez le incrustó una bala en la nuca, que le salió por la frente.

Después de celebrar el hecho con sus compañeros de armas, el oficial ordenó a sus subalternos que levantaran al moribundo, y como si se tratara de un saco de basura, lo arrastraron y lo lanzaron a la cama de un vehículo, donde expiró minutos después.

Al otro día, la Policía daba cuenta de que Isaac murió accidentalmente, al recibir un disparo que se le escapó al teniente Alcántara Rodríguez, en medio de un forcejeo entre ambos.

La versión de la Autoridad Metropolitana de Transporte, institución a la cual pertenece el oficial homicida, es más indignante aún. Asegura que Alcántara Rodríguez se vio precisado a dispararle a Isaac cuando éste "la emprendió a tiros contra el oficial, con una pistola marca Lorcin, calibre 3.80".

Todas las personas que presenciaron el hecho aseguran que el joven asesinado estaba desarmado, que lo único que tuvo en sus manos fue un teléfono celular y las llaves de su vehículo, de los cuales fue despojado por los agentes antes de darle el tiro de gracia en la nuca.

Otro asesinato no menos horroroso fue el ocurrido el jueves pasado en Bonao, cuando el joven comerciante Antonio Marte Núnez salía del destacamento de la Policía a las 9:30 de la noche, tras denunciar que su tienda de teléfonos celulares había sido asaltada por una banda de delincuentes, y fue acribillado a balazos por el raso Antonio Frías Durán y el sargento Carlos Aquino García.

Mientras la Policía daba cuenta de que al parecer Marte Núñez fue confundido con un delincuente, el pueblo de Bonao asegura que el raso Frías Durán y el sargento Aquino García forman parte de la banda de ladrones que robó la tienda del comerciante y lo ejecutaron porque fueron reconocidos por el agraviado.

Pero el mayor desprecio por la vida de un ser humano lo ha puesto de manifiesto la Policía de Bonao cuando informa que el raso Frías Durán y el sargento Aquino García, que habían sido detenidos, se escaparon de la cárcel para alistados, donde guardaban reclusión.

Todo esto duele profundamente en el alma de un pueblo. Pero duele más aún, que una buena parte de la sociedad, y particularmente muchos de los medios de comunicación de masas, se hayan quedado como si nada estuviese pasando.

Cualquiera no quisiera pensar que ya nos estamos acostumbrando a que los seres humanos pueden ser asesinados en presencia de todos por pura diversión, justamente por los miembros de la institución que tenemos para proteger nuestras vidas y nuestros vienes. Ojalá que no.

zapecorniel@gmail.com

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