Marino Zapete
Desde que intentaron asesinar a mi amigo Euri Cabral, ocho días atrás, he recibido 87 correos electrónicos y 62 llamadas telefónicas de amigos, conocidos y enemigos encubiertos, para recomendarme actuar con prudencia, con cuidado y con cautela.
Cada persona me ha aconsejado a su manera, dependiendo de su forma de ver la vida y del sentimiento que tiene hacia mí. Pero todos tienen la percepción de que los periodistas contestatarios, que reclamamos el cese de la impunidad y el fin de la corrupción, estamos en peligro.
Esto quiere decir que de alguna manera, aunque Euri está vivo, gracias a Dios, los que intentaron asesinarlo lograron parte de su objetivo. Crearon pánico en la familia dominicana.
Desde el origen de la humanidad, la lucha contra los perversos ha implicado un riesgo. Pero a pesar de ello, el mundo ha tenido la fortuna de contar con personas para los cuales la vida es lo mismo que la dignidad y la decencia. Personas para las cuales una vida indigna es peor que la muerte.
Los hombres y las mujeres de este pedazo de isla que hemos abrazado la dignidad, muy especialmente los que ejercemos el oficio de periodista, debemos agradecer las preocupaciones de la gente que nos ama, pero jamás ser indiferentes ante la perversión y la podredumbre.
José Ingenieros, en su libro “Las Fuerzas Morales”, nos da el mejor ejemplo cuando nos narra el siguiente cruce de palabras entre el emperador Vespasiano y el senador Helvidio Prisco:
Conociendo su rectitud, el emperador Vespasiano pidió al senador Prisco no acudir al Senado, para que sus palabras no entorpecieran sus planes.
El senador Prisco respondió al emperador: está en sus manos quitarme el cargo, pero mientras sea senador, no faltaré al Senado.
El emperador: si vas, será para callar mi opinión.
El senador: no me pidas opinión y callaré.
El emperador: pero si estás presente no puedo dejar de pedir tu opinión.
El senador: y yo no puedo dejar de decir lo que creo justo.
El emperador: pero si lo dices, yo te haré morir.
El senador: los dos haremos lo que está en nuestras conciencias y depende de nosotros. Yo diré la verdad, y el pueblo lo despreciará, y usted me hará morir y yo sufriré la muerte sin quejarme. ¿A caso le he dicho que soy inmortal?.
Como decía el indio Juárez: “es preferible morir de pie que vivir de rodillas”.
No permitamos que nos roben la esperanza de una República Dominicana digna de nuestros hijos.
mzapete@yahoo.es
Monday, December 27, 2004
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2 comments:
Prueba
Es mejor haber luchado y cosechar los frutos, que no haber luchado nunca.
Hay cobardes agobiados por el temor de sus fechorías ser expuestas a la luz pública y por consiguiente a la justicia, que responden como las ratas, y en su intento buscan sembrar el temor para acallar a quien o quienes representen una amenaza. También usan emisarios con disfraces de amistad, para persuadir a periodistas con valor.
Estoy de acuerdo con usted, no se debe permitir que nos roben la esperanza de un país digno.
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