La Sociedad de Quirino
Marino Zapete
En las últimas semanas, el tema dominante en la opinión pública dominicana es el apresamiento del excapitán del ejército Quirino Paulino Castillo, el teniente coronel Lidio Arturo Nin Terrero y el chofer Tirso Cuevas Nin, señalados por las autoridades como traficantes de sustancias prohibidas.
Según los informes oficiales, el excapitán Paulino Castillo era el cabecilla de una especie de banda de narcotraficantes que durante años había trasegado grandes cantidades de sustancias prohibidas hacia los Estados Unidos de América, desde el territorio dominicano.
Paulino Castillo fue apresado luego de que, el pasado 18 de diciembre, en una operación conjunta de la Dirección Nacional de Control de Drogas --DNCD-- y el Departamento Antinarcóticos de los Estados Unidos –DEA-- fueron atrapados el teniente coronel Terrero Nin y el chofer Cuevas Nin, transportando un cargamento de cocaína.
Eran las 2:30 de la tarde del sábado 18, cuando los sospechosos fueron sorprendidos a bordo de un camión que se desplazaba por la autopista Duarte, a escasos kilómetros de la ciudad de Santo Domingo, con 45 cajas y cada caja contenía 25 paquetes de cocaína pura, cuyo valor de mercado ha sido estimado en 900 millones de pesos.
El excapitán Paulino Castillo fue apresado esa misma tarde en el centro de la capital, específicamente en la esquina formada por las avenidas 27 de febrero y Núñez de Cáceres, mientras se desplazaba en un automóvil marca Mercedes Benz de color Blanco, junto a una dama identificada como Belkis Ubrí Medrano.
Según la versión de las autoridades, Paulino Castillo había levantado un imperio económico con el tráfico de drogas, que incluía plazas comerciales, fincas ganaderas, estaciones gasolineras, agencias de ventas de automóviles, lavaderos de automóviles, discotecas y financieras, entre otros negocios.
Las autoridades también han informado que Paulino Castillo tenía cuentas bancarias, corrientes y de ahorros, con grandes cantidades de dinero, las cuales habrían sido intervenidas.
La prensa dominicana ha divulgado fotografías del excapitán Paulino Castillo mientras participaba activamente en las actividades reeleccionistas de Hipólito Mejía, de la mano del cuñado del ex presidente, Sergio Grullón Estrella, quien se desempeñaba como jefe del gabinete.
Para explicar aquella mancuerna, Grullón Estrella declaró a la prensa que sólo se había juntado con Paulino Castillo en una ocasión, cuando recibió del implicado un aporte de 2.5 millones de pesos para la construcción de una escuela en la comunidad sureña de Comendador, lo cual fue desmentido por su compañera de partido Milagros Ortiz Bosch, quien desempeñó los cargos de vicepresidenta de la República y encargada de la secretaría de educación durante el gobierno de Mejía.
Las autoridades también revelaron que Paulino Castillo había sido separado de las filas del Ejército Nacional con el grado de teniente, y que fue reintegrado y ascendido al rango de capitán durante el gobierno de Hipólito Mejía.
Mientras el exsecretario de las Fuerzas Armadas, teniente general José Miguel Soto Jiménez, reveló que el reintegro y ascenso de Paulino Castillo fue recomendado por el exjefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna, éste dijo haber procedido por instrucciones del expresidente Mejía.
En conclusión, en República Dominicana todos los sectores de poder, incluyendo al Presidente, a los jerarcas militares y policiales y a los organismos de inteligencia y de seguridad del Estado, desconocían las operaciones del excapitan Paulino Castillo, un hombre de origen extremadamente pobre, de un pueblito de vida miserable de la región sur del país, que acumuló a la velocidad de la luz una fortuna superior a los 1000 millones de dólares.
La conclusión es que todos estaban ciegos. Nadie sabía de donde provenía el dinero que recibía del excapitan Paulino Castillo. Ningún banco le exigió explicar el origen de los fondos que depositaba en sus cuentas corrientes y de ahorros. Ningún político quiso enterarse de donde provenían los aportes de Paulino para las campañas.
A nadie le llamó la atención que Paulino Castillo comprara al célebre coronel Pepe Goico, jefe de la avanzada de seguridad de Hipólito Mejía, el helicótero conocido como “El Colibrí”, adquirido en una operación fraudulenta, con la tarjeta de cortesía que le había expedido el quebrado Banco Intercontinental al expresidente.
A pesar de que en la zona fronteriza del sur del país hay decenas de puestos de chequeos militares para evitar el contrabando de mercancías desde Haití, ningún militar, religioso, empresario, terrateniente o representante de los derechos humanos se enteró de las operaciones de un hombre que surgió de la nada y se hizo dueño de medio país.
Ahora sólo se habla de Paulino Castillo y los demás apresados. Ellos son los únicos merecedores de una condena. Todos los demás, los que recibían beneficios conociendo la proveniencia de esas riquezas, son señores honorables. No merecen ningún castigo y trazan las pautas de comportamiento a la sociedad.
Sin ninguna exageración, a eso debe llamarse una sociedad hipócrita, asquerosa, hedionda, cómplice y podrida, donde la mayoría de los principales actores del escenario son peores que Quirino Paulino Castillo y sus cómplices. Una élite social que no tiene calidad moral para pedir ninguna condena a los implicados. Una clake gobernante que ha sobrepasado los niveles de descomposición de Sodoma y Gomorra, donde pocos tienen la dignidad de mirar hacia atrás, por temor a convertirse en una estatua de sal, como la mujer de Lot.
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Thursday, January 06, 2005
HAY PEORES QUE QUIRINO PAULINO
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