Tuesday, January 25, 2005

UNA SOCIEDAD DE LADRONES

Marino Zapete Corniel

Recientemente recibí un correo electrónico firmado por una persona que se identifica como Juan Morel, en el cual me critica severamente, porque no he dedicado el esfuerzo necesario para combatir las acciones dolosas que cometen las empresas telefónicas contra los dominicanos.

Morel, quien se presenta como vocero de la Fundación Héroes del 30 de Mayo”, dice, entre otras cosas, que Verizon y Tricom “les roban el poco dinero que perciben los dominicanos, al venderles supuestos planes de servicio medido, que resultan ser los más deficientes, engañosos y costosos del mundo”

“Estas compañías les roban los minutos a los clientes y les obligan a contratar planes más costosos, y el usuario no tiene ninguna opción, porque todo se hace a sus espaldas y con la complicidad e indiferencia absoluta de las autoridades competentes”, señala.

Y agrega: “estas compañías están maltratando y estafando al pueblo dominicano, y es tiempo de que alguien pare estas hazañas dolosas y humillantes de inversionistas indecorosos que vienen al país a enriquecerse a costa del sudor de los dominicanos”.

Morel se pregunta: ¿cómo es posible que le corten la comunicación a un usuario porque según la telefónica, se le acabaron los minutos del plan?. ¿De qué plan están hablando? ¿Acaso los aparatos de teléfonos tienen algún dispositivo que permita al usuario medir los minutos de servicio?

La carta es mucho más larga y termina invitando a los usuarios a prepararse para enfrentar de manera violenta las acciones fraudulentas de las empresas telefónicas que operan en República Dominicana.

No sé quien es Juan Morel, y no sé si representa a una denominada Fundación Héroes del 30 de Mayo, pero estoy de acuerdo con lo que dice en su correo. Y creo que de alguna manera, los dominicanos no debemos seguir soportando más el robo, el maltrato, el engaño, el descaro y el abuso de la mayoría de las empresas que operan en este país.

Aquí, las empresas que ofrecen servicio telefónico, de electricidad y de televisión por cable, roban de la manera más descarada, obligando a los usuarios a acogerse a los denominados “contratos de adhesión”, que son modificados unilateralmente cada cierto tiempo, aumentando las cuotas de manera exorbitante, ante autoridades cómplices y serviles.

Pero no sólo se trata de esos servicios. La población dominicana es estafada en forma inmisericorde por los bancos, que se inventan todo tipo de cargos ilegales contra poseedores de cuentas corrientes, y contra los usuarios de préstamos y tarjetas de crédito.

En este país, una persona que tiene una cuenta corriente está obligada a pagarle al banco por recibir su estado de cuenta en su residencia, y también tiene que pagar si decide pasar a retirarlo por el banco en la fecha de corte.

Aunque la ley establece que los bancos deben cobrar intereses por los saldos insolutos, en este país es una práctica normal no tomar en cuenta los abonos que hacen los usuarios a sus cuentas, al momento de calcular los intereses a cobrar.

Los dominicanos vivimos totalmente desprotegidos, como consecuencia de la corrupción, el servilismo y la indiferencia de las autoridades. Aquí, los supermercados venden alimentos en proceso de descomposición, productos enlatados con la mitad del contenido indicado en las etiquetas, embotellados con insectos, gusanos y otras alimañas, y embutidos fabricados en base a materias primas diferentes a las indicadas en sus etiquetas.

Las clínicas cobran grandes sumas de dinero por servicios y productos que los pacientes no reciben, y muchos restaurantes alteran los montos de las cuentas de manera premeditada para engañar a los clientes que suelen pagar sin examinar los detalles de sus facturas.

La situación ha llegado a un punto en que el ciudadano dominicano acepta los atropellos y los abusos con estoicismo, pues está seguro de que no cuenta con ninguna instancia que le garantice sus derechos.

Cuando algún testarudo se niega a aceptar un abuso y acude ante la autoridad, los representantes del Estado suelen ser sobornados o chantajeados por las empresas, que utilizan su influencia para hacer saltar de sus empleos a aquellos servidores públicos que traten de cumplir con su deber.

En pocas palabras, Juan Morel tiene razón. En República Dominicana, la mayoría de los empresarios son verdaderos ladrones, con la complicidad de las autoridades

zapecorniel@yahoo.es

No comments: