Tuesday, January 18, 2005

LOS DOMINICANOS PERDIMOS LA DIGNIDAD

Marino Zapete Corniel

Todo parece indicar que los dominicanos decentes estamos perdidos.

La corrupción, las drogas, la violencia y la impunidad parecen haber arropado a la sociedad de una manera irrevocable y definitiva.

La gente sana de este país siente que no le queda espacio.

Antes de que comiencen a acusarme de tremendista, por favor, que alguien me responda las preguntas siguientes:

¿Cómo es posible que Pepe Goico, siendo jefe de la avanzada de seguridad de Hipólito Mejía, comprara el helicóptero “El Colibrí” con la tarjeta de cortesía que le había expedido Banínter al expresidente; que luego lo vendiera al excapitán Quirino Paulino, acusado por las autoridades de ser responsable del mayor cargamento de cocaína capturado en el país en toda la historia, y que el actual gobierno le permitiera salir del territorio dominicano, supuestamente a estudiar en Europa, con una pensión pagada por los contribuyentes, que ya tenemos las espaldas rotas con el peso del agujero de los bancos quebrados?

¿Cómo es posible que el ministerio público no haya interrogado al expresidente Hipólito Mejía sobre el uso dado por él y por Pepe Goico a la tarjeta de Banínter y sobre lo tratado con el excapitán Paulino Castillo durante el “encuentro desayuno” celebrado en la residencia del narcotraficante el día 27 de marzo del 2004, en Elías Piña, a las 9:00 de la mañana, según revela una reseña firmada por el periodista Abrahán Montero, publicada por el Listín Diario en su edición del día siguiente?

¿Cómo se explica que el ministerio pública no haya movido un dedo para investigar la nuevas fortunas de Hipólito Mejía y de sus socios del PPH, a pesar de que en la mayoría de los casos multiplicaron los bienes que tenían en los cuatro años que estuvo en el gobierno?.

¿Quién puede darme una razón valedera para que el ministerio público haya renunciado a la persecución del exprocurador general Víctor Céspedes Martínez, quien puso en libertad de manera irregular a reconocidos delincuentes, incluyendo a un hermano suyo que había asesinado a una persona, y a Vladimir Pujols, quien más tarde asesinó al periodista azuano Juan Andujar, a pleno sol, sin mediar una palabra?

¿Quién puede justificar que las autoridades se hayan olvidado de los 41 altos oficiales de la Policía, retirados y activos, que utilizaban en su provecho personal y asignaban a sus esposas, hijos, novias y amigos, decenas de vehículos robados que recuperaban?

¿No es una burla que los principales implicados en el escándalo del Plan Renove, que robaron más de 1000 millones al pueblo dominicano, hayan recuperado la libertad con toda facilidad, y se paseen hoy por las calles de Santo Domingo con aire de señores honorables, mientras cientos de infelices acusados de delitos menores son mantenidos por años encarcelados, sólo porque no pueden comprar su libertad?

¿No es una burla contra el pueblo que mientras miles de niños y niñas reciben educación a la intemperie, debajo de árboles, sentados en el suelo y sin las más mínimas condiciones, los funcionarios responsables de la sustracción de millones de pesos en butacas y otros mobiliarios para la educación inicial y primaria disfruten libremente de los bienes robados?

¿Quién puede explicar las razones que tuvo el gobierno para negociar “por debajo de la mesa” con los evasores de impuestos, a pesar de que el director de Aduanas reveló que sólo la tienda Plaza Lama había dejado de pagar al Estado más de 200 millones, y que el número de negocios que habían incurrido en la misma práctica sobrepasan los 300?

¿Podría alguien explicarme cómo es posible que el pueblo dominicano tenga que aceptar como algo lícito que los senadores y disputados reciban exoneraciones de vehículos de lujo para comercializarlas al mejor postor, como ocurrió con el vicepresidente del Senado, Yayo Matías, quien confesó ante las cámaras de televisión haber vendido cuatro, una de las cuales fue aplicada para la compra del automóvil mercedes Benz que usaba el narcotraficante Quirino Paulino al momento de ser apresado?

¿Puede alguien explicarme cómo es posible que los narcotraficantes dispongan de cuentas millonarias en los bancos dominicanos, como se comprobó con el caso de Quirino Paulino, a pesar de existir una ley que obliga a los depositantes a explicar el origen de sus depósitos cuando sobrepasan los RD$500,000?

¿Cómo se explica que un distribuidor de drogas instale decenas de centros fijos de expendio de drogas prohibidas en calles y avenidas de ciudades, pueblos y campos de un país pequeño, ante la vista de todos, y que ninguna autoridad se dé por enterada?

Podría hacer una decena de preguntas más, pero creo que es una muestra suficiente para expresar mi frustración y mi desesperanza ante el panorama que vivimos.

La gran cantidad de personas que participó en el entierro de “Nino Cuboy” , definido por las autoridades como uno de los principales distribuidores de drogas peligrosas de la capital; la defensa radical de Quirino Paulino por personas de todas las edades, incluyendo legisladores; la desvergüenza de los senadores y diputados al admitir públicamente que el Congreso es un mercado, y la política de borrón y cuenta que asoma su cabeza de medusa, dejan claramente establecido que los dominicanos estamos cada día más lejos de vivir en una sociedad digna. Esto es una porquería.

zapecorniel@yahoo.es


Enero 18, del 2005





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