Marino Zapete Corniel
Hace dos semanas, el secretario de las Fuerzas Armadas, Sigfrido Aramis Pared Pérez, asistió a nuestro programa “Esta es la Vida”, que se transmite de lunes a viernes por la estación Studio 88.5 FM, y declaró que la pista aérea construida por el gobierno pasado en el municipio de Elías Piña fue destruida por las actuales autoridades, porque no tenía ninguna utilidad.
Unos días después, invitamos al programa a José Miguel Soto Jiménez, quien fuera el secretario de las Fuerzas Armadas durante los cuatro años de gobierno de Hipólito Mejía, y nos dijo que la famosa pista se construyó en contra de lo recomendado por los organismos castrenses.
Soto Jiménez fue muy preciso al explicar que la construcción de esa pista no sólo fue rechazada por él, en su calidad de jefe de las Fuerzas Armadas, sino que la propuesta contó con el rechazo del Estado Mayor completo, por considerar que no tendría ninguna utilidad.
Según su versión, el único militar que apoyó y promovió la iniciativa fue el entonces mayor general Virgilio Sierra Pérez, quien se desempeñaba como jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana.
Cuando le preguntamos al exsecretario Soto Jiménez las razones por las cuales se construyó una pista para aterrizar naves aéreas en un lugar donde no era necesario ni desde el punto de vista militar ni ni desde el punto de vista comercial, nos respondió que la orden llegó desde la Presidencia de la República.
Le preguntamos sobre el origen de los recursos económicos utilizados en la construcción de la pista, y respondió que lo desconocía, porque del presupuesto de las Fuerzas Armadas no salieron.
Desde el mismo momento en que se conoció la idea de construir una pista para aterrizaje de naves aéreas en Elías Piña, una seguidora del expresidente Hipólito Mejía le preguntó sobre la utilidad de la obra, a lo que él respondió; “adió, pa transportar droga”.
Con el paso del tiempo, cuando se comprobó que las únicas naves que aterrizaban allí eran las de Quirino Ernesto Paulino Castillo, lo que inicialmente pareció una broma de Mejía, fue tomando otro carácter.
Pero el asunto se hizo más evidente cuando se conoció la magnitud de las operaciones de tráfico de drogas del personaje oriundo de Elías Piña, cuando se supo que Paulino Castillo fue integrado a las Fuerzas Armadas y ascendido por Mejía, y cuando el expresidente admitió públicamente haber recibido aportes económicos del capo.
Ahora, con la declaración del secretario Pared Pérez en el sentido de que la pista fue destruida porque no tenía ninguna utilidad, y la aclaración del exsecretario Soto Jiménez de que la obra se hizo por encima de la consideración suya y del Estado Mayor, por orden del Presidente de la República, todo está muy claro.
Sin embargo, queda por decir que República Dominicana debe ser el único país del mundo donde un Presidente ordena utilizar los recursos de todo un pueblo para construir una pista de uso exclusivo para un narcotraficante, y no pasa nada.
Pero lo más escandaloso de todo esto es que el actual gobierno haya ordenado la destrucción de esa pista, porque no tenía ninguna utilidad, y que no se haya molestado en llamar a Mejía para que explique las razones que tuvo para gastar el dinero de un pueblo pobre en una obra de esa naturaleza.
Y una de las cosas que menos se entiende es que el gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajador Hans Hertell, haya destacado públicamente la supuesta colaboración del gobierno de Hipólito Mejía en la lucha antidrogas, a sabiendas de que ese mismo personaje le construyó una pista a un capo que está siendo juzgado por la justicia norteamericana. Quién puede explicar tanta complicidad y tanto descaro.

1 comment:
Todos se arropan con la misma sabana...ahora quien podra defendernos?........??????....alo????alo?????....................fin de la transmision.
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