Marino Zapete Corniel
Desde su nacimiento, el Partido Revolucionario Dominicano –PRD- se ha definido como el partido del pueblo, de la libertad y de la esperanza nacional, y por muchos años, una buena proporción de los dominicanos lo asumió así.
Pero una cosa es el discurso y otra muy distinta ha sido la práctica de esa organización política. En la realidad, el PRD ha demostrado ser una colectividad marcada por la ambición, la violencia y la intolerancia, donde todos sus dirigentes quieren ganar siempre, sin importar las consecuencias.
Con sobrada razón, Juan Bosch, uno de sus fundadores, cuando lo abandonó, dijo que el PRD se había ahogado en la miseria moral e intelectual, y aseguró que balaguerismo y perredeísmo eran la misma cosa con nombres diferentes.
Si hacemos un ejercicio superficial de memoria, nos encontraremos que en las últimas tres décadas el PRD ha sido un engendro de ambición, violencia, trampas y engaños, que ha llevado a muchos de sus seguidores a la tragedia y ha promovido el caos dentro y fuera de esa organización.
Recordemos que en el período 1978-1982, la tendencia de Salvador Jorge Blanco no le dio un momento de tranquilidad al entonces presidente Antonio Guzmán Fernández, quien fue acosado permanentemente por su propio partido. Como todos sabemos, terminó suicidándose 51 días antes de terminar su mandato.
En el período 1982-1986, el presidente Jorge Blanco tuvo que enfrentar los ataques permanentes de la tendencia de su compañero Jocobo Majluta, quien llegó a promover un Senado paralelo. No olvidemos que llegaron a juramentarse dos bufetes directivos en el Senado, con dos presidentes diferentes, uno encabezado por el senador higueyano Tavárez Areché y otro por el barahonero Suberví Espinosa.
Tampoco hay que olvidar las muertes, los traumas y la violencia entre perredeístas cuando trataban de seleccionar sus candidatos para las elecciones del 1986, así como las confrontaciones sangrientas en el proceso electoral de esa fecha.
Ahí están el granadazo de Vicente Sánchez Baret en la Junta Central Electoral, los muertos y heridos en los actos violentos del hotel Concorde y los seis asesinados en la plaza de la Bandera mientras reclamaban la elección de Asela Mera como senadora. Y sin poder culpar a sus adversarios, pues Jorge Blanco era el Presidente.
Al finalizar aquel proceso electoral, el PRD quedó dividido y herido internamente, pues el grupo de Salvador Jorge Blanco prefirió que Joaquín Balaguer retornara al poder, en vez de apoyar al candidato Jacobo Majluta.
Luego de 14 años de luchas internas fuera del poder, en una convención plagada de incidentes, el PRD elige como candidato a Hipólito Mejía, quien prometía que nunca intentaría reelegirse en el puesto, y al final de la jornada paró engañando a todos sus compañeros y usando los recursos del poder para modificar la Constitución de la República e imponer un proyecto reeleccionista que fracasó de manera estrepitosa.
Todos tenemos muy fresco que después de un proceso tortuoso de convención interna, en que los perredeístas eligieron sus candidatos a senadores, diputados, síndicos y regidores para las elecciones de mayo del 2006, el grupo de Hipólito Mejía impuso una alianza con el Partido Reformista Social Cristiano, arrebatando a sus compañeros los cargos ganados.
Ahora, ante la derrota abrumadora que ha sufrido en las elecciones congresuales y municipales, el PRD ha vuelto a recurrir a las trampas, a la violencia, a la mentira y a la demagogia para tratar de retener una cuota de poder que la población le ha quitado.
Y todo esto porque en el PRD se ha asumido la cultura de la tramposería. Porque nadie sabe perder. Porque el que pierde arrebata o se va del partido. Porque todos tienen que ganar siempre.
Por eso, en un momento se inventaron el famoso dos y dos, que consistió en dividir cada senaduría, cada diputación, cada sindicatura y cada regiduría en períodos de dos años, para darle a cada cual un pedazo y para que todos se sintieran ganados. En violación de la Constitución y del derecho que tienen los votantes de elegir a sus representantes por cuatro años.
Así se inventaron la figura del vice síndico y han dividido al país en muchos pedacitos, para darle uno a cada perredeísta. Y también intentaron crear la famosa “Ley de Lemas”, para llevar a un grupo de candidatos a la presidencia, ante la imposibilidad de seleccionar un candidato sin mayores traumas.
En pocas palabras, está más que demostrado que ese partido es un caos y quiere llevar al país al fracaso. Ya estamos cansados.

3 comments:
Marino, tienes toda la razón, ya estamos cansados, pero es necesario que comencemos a plantarnos soluciones que tengan en cuenta que serán este tipo de personas las que probablemente lleguen al gobierno.
La solución que debemos buscar es como controlar a los políticos en el gobierno.
Que los políticos tengan el gobierno, pero no el Poder para hacer lo que les venga en ganas.
totalmente deacuerdo contigo!!!!
totalmente de acuerdo. Todos los dominicanos lo sabemos, pero para muchos pesan màs los beneficios personales que puedan obtener de un partido que los de la naciòn en comùn.
Yo creo que siempre habrá un PRD, aunque se cambie de nombre o de lideres.
Post a Comment