Wednesday, June 07, 2006

¿ ADIOS A LA CORRUPCIÓN Y A LA TRAMPOSERÍA ?


Marino Zapete Corniel

Creo que al Partido de la Liberación Dominicana –PLD- le acaba de llegar el momento más importante de su historia. A partir de ahora, está obligado a demostrar que su participación en la truculencia y en la tramposería política era circunstancial, y que de aquí en adelante utilizará el poder que el pueblo ha puesto en sus manos para erradicar las malas artes del escenario político dominicano.

Acabamos de pasar unas elecciones congresales y municipales arbitradas por personajes inescrupulosos, sin las más mínimas condiciones para llamarse jueces. Unas elecciones fraudulentas, caracterizadas por las violaciones a la ley electoral, la corrupción y la trapisonda, y por la ausencia casi absoluta de honorabilidad.

En el proceso electoral recién pasado, el partido oficial utilizó una gran cantidad de recursos del pueblo dominicano, a través de la mayoría de las instituciones públicas, para incidir en la población y lograr el favor de los votantes.

Por su parte, los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano utilizaron los recursos del Senado de la República, de la Cámara de Diputados, de la Liga Municipal Dominicana y de la mayoría de los ayuntamientos a nivel nacional, para agenciarse el favor político de la población.

El partido de gobierno gastó miles de millones de pesos en obras de relumbrón en toda la geografía nacional, no incluidas en el presupuesto, y en la compra de dirigentes de los partidos de oposición que se vendían descaradamente a quien les ofreciera la tajada económica más atractiva.

La alianza PRD-PRSC aprobó cientos de contratos en el Congreso Nacional, otorgando pensiones, viviendas y terrenos del pueblo a decenas de dirigentes políticos de distintos puntos del país, incluyendo al juez presidente de la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral, Salvador Ramos, para comprar lealtades.

La alianza opositora, con una Junta Central Electoral creada a la medida del expresidente Hipólito Mejía, logró que le aceptaran depositar documentos fuera de los plazos que establece la ley, que le permitieran sustituir candidatos de manera irregular y que autorizaran a firmar pactos con varios grupos al margen toda legalidad.

Con toda esa truculencia de las partes involucradas, las elecciones acaban de arrojar un resultado que, de alguna manera, refleja lo que la mayoría de los dominicanos y dominicanas querían: darle al PLD la oportunidad de probar lo que en realidad es.

Recordemos que en las dos ocasiones en que ha tomado el poder, el partido morado ha presentado la excusa de que la oposición le ha impedido hacer las transformaciones que necesita la República Dominicana, porque ha controlado la mayoría en el Congreso.

A partir de ahora desaparecerá esa excusa. Ahora esperamos que comiencen a portarse como decía Juan Bosch que debían ser los peledeístas. Esperamos que en los próximos dos años retomen el predicamento de su líder fundador cuando decía que “los peledeístas no vivimos de la política y no aspiramos a vivir de ella; no podemos pensar siquiera en engañar al pueblo ni necesitamos hacerlo, y empezamos por no engañarnos a nosotros mismos”.

Creo que se les ha dado la gran oportunidad para demostrar que, como decía don Juan, “si tomamos el poder, no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto, sucio o inmoral”.

Se supone que a partir de este momento debe terminar la tolerancia a la corrupción como forma de garantizar la gobernabilidad. Se supone que en adelante ya no tendremos una Junta Central Electoral compuesta por jueces parcializados a favor de una de las partes. Suponemos que de ahora en adelante tendremos una verdadera Cámara de Cuentas, integrada por personas honestas, que garanticen una fiscalización efectiva del manejo de los fondos públicos.

Suponemos que desde el Poder Ejecutivo y desde el Congreso Nacional habrá un esfuerzo sincero por la cualificación, el fortalecimiento y la independencia de la justicia.

En pocas palabras, se supone que la sociedad dominicana inicia una nueva etapa, donde la corrupción, la tramposerìa política, la truculencia, el clientelismo y el uso descarado de bienes públicos en beneficio de particulares encontrará una nueva actitud en los que gobiernan.

Si a partir de ahora seguimos igual, entonces, a los peledeístas se les habrían acabado los argumentos, y no podrán tener la cachaza y las caras duras de seguir alegando que son distintos a los perredeístas y a los reformistas. Veremos.

zapecorniel@gmail.com


2 comments:

yany brito said...

hola señor zapete, es que tengo una interrogante o quizás este falta de noticia, pero usted porque ahora ataca al gobierno de leonel fernandez despues que su familia se ha beneficiado con las famosas botellas cuando todo el mundo sabe que alla solo progresan los políticos y todo el que este ligado a ellos, lo digo porque soy de la comunidad de sabaneta de yásica y conozco su familia y soy amiga de su hermano gorge corrijame si estoy equivocada.

yany said...

Señor Zapete le pido disculpa por el comentario anterior, debido a que no tengo base de lo dicho anteriormente y me retracto, porque no tengo derecho a cuestionarlo y porque esta diciendo la realidad en cuanto al gobierno lo escrito fue sin pensar en las consecuencias, mis sinceras disculpas espero que esto no tenga ninguna trascendencia